Después de terminar Used and Rare, ahora leo Por qué leer los clásicos. Used and Rare es un libro sobre un matrimonio de escritores y su búsqueda e incursión en el mundo de libros antiguos, primeras publicaciones de clásicos modernos de la literatura mundial, subastas, tiendas de libros usados, y todo lo que tiene que ver con libros, incluyendo la filosofía del porqué del éxito de algunos escritores y de la historia del mercado de los libros de colección ... sobra decir me encantó,
Igualmente, y como ya me sucediera con la novela Si una noche de invierno un viajero, una vez abierto un libro de Italo Calvino, difícilmente puedes parar. Leyendo a Calvino en su por qué leer los clásicos, me quedan unas ganas locas de leer a Homero, a Stendhal, más Dickens... después de leer libros en sí, los libros sobre libros como estos son otra lectura apasionante. A ver qué hilo sigo después de este, porque he mordido muchos anzuelos, y debo escoger.
Por último, tras la conmoción por los libros y película de Los juegos del hambre y las innumerables reseñas, escritos en blogs y demás, tras leer e intercambiar un par de correos con Stephanie, tengo en miras ver la película cuando salga en Red Box por un dólar. Leeré el libro cuando me lo traiga mi amiga de México en el verano porque se lo dejó a su madre para que lo leyera ella. Stephanie concluye que el contenido es muy fuerte, que no lo ve adecuado para mentes jóvenes sino más para adultos. En su casa lo leyeron sus hijos de 17 y 24, además de ella, una mujer madura a quien ciertamente le causó gran impacto. Me comenta que es uno de estos casos extraños en que la película está bien producida y es quizá, menos impactante que las descripciones del libro.
Los juegos del hambre, Literatura con L mayúscula no son, pero como dice Calvino, ¿quién lee estrictamente a los clásicos? Ahora que os digo, y conste que al que no le importe o comparta él se lo pierde, que no hay nada como leer LITERATURA en su esplendor, y hay tantísimo donde escoger. Pero, como dice Italo, no se puede forzar a leer un clásico. Claro, en la escuela, nos imponen o proponen algunos de estos clásicos,. Pero TU CLÁSICO está ahí, esperando a que TÚ LO DESCUBRAS, y ha de ser un descubrimiento por amor, un enamoramiento, una lectura por gozo y disfrute, no por presumir, por decir que has leído a tal o a cual, o porque te lo pusieron de tarea, o porque tus amistades te hicieron sentir como necesario el leerte x, y o z. Quizá una de las respuestas a por qué apreciamos tanto la literatura de envergadura sea porque, precisamente, leemos de todo por momentos, y ese movimiento ondeante entre los libros de la cultura del momento y los clásicos eternos nos arrulla con su suave vaivén. Y no os olvidéis de la poesía, es ésta la sazón perfecta para el resto de la dieta del alma y mente.
Y además, la madurez es el mejor momento para leer los clásicos de verdad. También para releer los pocos o muchos que verdaderamente leyéramos en la juventud, y descubrir así, como también dice Italo, cuánto nos han marcado estos clásicos en nuestras subsiguientes lecturas y en nuestra forma de vivir y ver la vida. Uno de los varios clásicos que leí de jovencita fue Ivanhoe, y tengo una mezcla de curiosidad y algo de temor de volver a leerlo y saber en qué me afectó y moldeó aquella lectura de la que tengo retazos de ideas que me impresionaron.
El canon anglosajón es tan inmenso que al venir del no menor canon hispanoamericano, tengo unos huecos tamaño agujeros negros. Pero lo importante no son los huecos, sino las pequeñas piedras preciosas que uno halla en el camino y con las que llena el agujerito de su corazón, que es más agradecido y pequeñito que el saco del lector con solera.
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