Friday, December 23, 2011

    La cometa de Nannu

    Como algunos de vosotros sabéis, estamos en la isla de Malta, donde nació mi marido, y escribo esto oyendo a las hijas pegar los cromos del Mundial de Fútbol con su padre en el álbum que mi suegra le compra y que llena con los cromos cuando venimos de visita. Están leyendo y buscando los distintos países de los futbolistas.

    Mi suegro con la cometa que les hizo a las crías.

    Nos lo estamos pasando de película, unas vacaciones llenas de aventuras, relajadas, cogiendo cariño a los abuelos, respirando, paseando, viendo paisajes, sol, mar, con mucho amor y experiencias nuevas. Las niñas se lo están pasando como nunca, y nosotros, sus padres, no menos formidable, :) Mi suegro, el nannu de las niñas, les hizo una cometa y la fuimos a volar al huerto ayer, donde tiene además chivos, conejos, y frutas y verduras varias. Saboreamos las primeras fresas de la temporada, que ahora llamamos orgánicas puesto que las cultivan como antaño, con tierra, semillas, agua y sol. También recogió algunas patatas que había latado, y hemos estado comiendo nabos gigantes, lechuga, calabacitas, repollo... y conejo. El cuñado de mi suegro le cedió parte de sus terrenos que tiene una barbaridad, y ambos van cada día a darles de comer a los chivos y conejos, y a trabajar el campo.


    Nannu's kite

    Decir que Malta es preciosa no le hace justicia a esta isla donde el apóstol Pablo naufragó hace 2000 años. Mi marido nos ha llevado estas casi cuatro semanas a todo lugar que conoce, y aviso que conoce lugares que ni siquiera saben que existen muchos de aquí. Hemos disfrutado de la mejor pasta y los mejores capuchinos del planeta, y hemos estado merodeando por edificios y templos tan antiguos como la humanidad a diario. Pero es hora de seguir el camino. Nos estamos sintiendo algo intranquilos, como sardinas en lata.

    Antes de las vacaciones fuimos a una comida de Acción de Gracias en el trabajo de mi marido en el centro de Houston, y fue en el edificio más antiguo de la ciudad, que ni siquiera tiene 200 años, mientras aquí mi marido de pequeño le daba patadas a rocas tan antiguas como antigua es la Tierra. La semana que viene iremos a Madrid, de donde soy, y pasaremos tres semanas antes de regresar a nuestro hogar dulce hogar, Texas.


    Gozo, an island close to Malta.
    A pesar de la belleza de Malta y España, echamos de menos nuestro país de adopción, Texas, Estados Unidos. Si viviéramos en Malta, el homeschooling está prohibido. Quizá nosotros, en calidad de Estadounidenses, podríamos practicarlo como muchas familias que viven lejos lo hacen, lo cual tiene ventajas, pero a mí me hace ver las ventajas que disfrutamos en Houston. Estas vacaciones me deberían curar de protestar por lo menos por tres años más hasta que, si Dios quiere, las podamos repetir. Este viaje acentúa lo mimados y bendecidos en tanta medida que estamos en Texas, donde no tenemos que dar cuenta a nadie sino simplemente educar a los hijos en casa bona fide. En el calor del hogar, bajo la protección de nuestros valores y creencias, en la riqueza de nuestra filosofía de la educación particular. Ojalá y nunca demos por sentado este derecho del que gozamos y que puede ser y será amenazado en cualquier momento.




    Estos años pasados he observado lo que considero un efecto de la llamada globalización. Para mí significa que, bajo una superficie y paisaje diversos, yacen filosofías de vida comunes en todos los paises y continentes. En Malta he visto familias donde ambos padres trabajan, niños con horarios apretados y vida rápida, donde las madres me cuentan de sus dificultades para llegar a tiempo a las distintas actividades, donde el tráfico está imposible. En otros casos he visto a abuelos criando a los nietos porque las madres tienen que trabajar, o eso dicen. He visto familias 'tradicionales' donde la madre está en casa. Otros hogares rotos, divorcio y separación rampantes que dejan a los niños con heridas y cicatrices. Algunos amigos en los cincuenta me han dicho que creen que los colegios aplican demasiada presión a los niños, y la falta de 'control' aparente en Texas de aquellos que practicamos el homeschooling, deja a todos muy sorprendidos. Las calles, no sólo de mi vecindario sino de Malta parecen desiertas de niños jugando fuera, y de gente en general comparadas a mi imagen de mis tiempos de niña. ¿Es mi percepción, o una observación acertada? No lo sé. Pero también he visto niños felices por las calles en uniformes de paseo por la ciudad guiados por maestros animados, algunos jóvenes haciendo bocetos en las calles de M'Dina, una ciudad vieja con gran encanto del tiempo de los caballeros medievales. Y visitamos la antigua escuela primaria de mi marido, donde se respiraba un aire encantador en los pasillos, clases y auditorio. El edificio era muy poético, a pesar de que ya llegaron las 'smart boards', vaya nombrecito tan pretencioso para semejante artilugio tan práctico como horrendo).

    My husband's primary school today.
    Pues estamos pasando unas Navidades maravillosas, veo a mis hijas crecer, maduras y listas en muchos terrenos. Y aunque he tenido un ataque de inseguridad respecto a nuestro homeschool, y momentos duros porque he vuelto a caer en la comparación, (aquí estamos, en estas vacaciones super largas mientras otros rebosan de actividad y creatividad). Pero he estado rezando y observando, admirando y regocijándome, como el artículo tan a tiempo de Simple Charlotte Mason decía, ejercitando la merecida APRECIACION, en vez de dejar que la envidia y ansiedad se implanten en mi alma. Esta apreciación es un gran antídoto para los que como yo lo pasan mal con el hecho de que sus hijos no sean como ellos o la imagen de lo que creen que debieran ser. Como si ser asi como yo o como pienso fuera tan estupendo. (Es que a veces soy bien tonta y estúpida sin remedio). Claro que tengo amigas invaluables como Stephanie, que fue tan amable de contestarme a un correo lleno de dudas y ansiedades. Podría creo habérselo mandado a muchas otras de vosotras y sé que hubiera recibido tan buen consejo como el que ella me mandó. De hecho así ha sido en otras ocasiones, y me avergúenza un poco admitir que aun tenga estas dudas. Ya debería haber aprendido la lección. Pero tengo muchas fallas y momentos bajos. Bueno, si llegásteis hasta el final, quiero brindaros a todas y todos mi amor, y agradeceros vuestra lealtad y amistad, y desearos lo mejor para el 2012.


    The girls played with their playmobils at the beach.


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