Wednesday, September 14, 2011

    Los puntos oscuros del homeschooling

    Así dice este artículo de un padre de una familia homeschooler, donde cuenta los riesgos y problemas que nos pueden acometer en diferente medida en especial a los homeschoolers. Esto bien puede ocurrir a aquellos que van a colegios igualmente, pero el autor ha identificado los puntos que como padre homeschooler pensó afectan a aquellos que educamos en familia, teniendo en cuenta de que este movimiento es bastante 'main stream' o generalizado en Estados Unidos. A continuación menciono los puntos del autor del artículo y os dejo con mi propio comentario sobre los mismos.

    Honey Bee, o Abejorro?, Apis en latín, que vieron las niñas deleitándose con las florecillas naranjas de la planta cactácea que aún sobrevive aunque algo mustia. A propósito, ayer se incendió gran parte de un parque a unos kilómetros de mi casa.

    1. Having Self-Centered Dreams
    1. Tener sueños centrados en nosotros mismos

    Sin darnos cuenta podemos llegar a proyectar nuestros sueños en los hijos, y hacernos una imagen de lo que deberán ser, perdiéndolos en el camino. Cuando uno invierte tanto de su tiempo en la educación de los hijos como los homeschoolers invertimos de manera directa, la dedicación puede llegar a ser opresiva, inconscientemente podemos sentirnos bien o por el contrario frustrados, sólo si los niños viven a la altura de los sueños que, si bien no es malo tener, se vuelven pesadillas cuando se convierten en obligaciones e imposiciones.

    2. Raising Family as an Idol
    2. Idolatrizar la institución familiar

    Un ídolo para los cristianos es todo aquello a lo que damos prioridad y bajo lo que sometemos el resto de nuestras vidas, elevándolo a la categoría de dios. Los ídolos modernos pueden ser el poder, el estatus económico, el éxito, la belleza y fama, e igualmente la familia, si vivimos en vez de para nuestro Señor para ella en exclusiva. Y aunque no sea uno creyente, el peligro de creernos que tenemos una familia perfecta, en la que los hijos son obedientes, no te contestan, acatan lo que dices sin rechistar y piensan como nosotros aun existe. Muchos padres (y me incluyo en ocasiones) sufrimos o hemos sufrido, no porque los niños no hacen esto o hacen aquello que no deseamos porque veamos que es bueno o malo para ellos, sino porque otros lo hacen, o por el qué dirán otros homeschoolers, o familiares, amigos, aquellos en nuestra congregación o en cualquier grupo en el que participemos.

    No dejes que la presión social dictamine el camino a tomar, y no dejes que el camino sea el dictador de tu vida, el camino lo hace uno al andar, y si se debe cambiar la dirección se cambia. (Aquí entra el llevar a los hijos al colegio si es necesario, el sacarlos si se requiere por su bien, el apuntarlos o desapuntarlos de lo que sea que los tenemos, el no dejar que la idea de lo que debemos ser o hacer como familia nos tiranice.)


    3. Emphasizing Outward Form
    3. Enfatizar las apariencias

    Esto es ni más ni menos que cuando queremos que los niños produzcan fruto haciendo o imponiendo superficialmente una serie de conductas, cuando las cosas no salen del corazón. Por ejemplo, si a mis hijas no les sale hacer cuentitos, o cantar en la iglesia o tomar notas del sermón como dice el autor, o si no tienen esta u otra inquietud o talento que admiramos en otros niños, es fácil a veces intentar de toda manera posible tratar de producir estas conductas de modo superficial, a golpe porrazo, que dijéramos, en lugar de ir al corazón del asunto y al corazón nuestro y del niño que es donde se plantan las semillas que producen los frutos a su debido tiempo.


    4. Tending to Judge
    4. Tendencia a juzgar

    Esto es un mal muy común, al menos en mi casa. Si no me doy cuenta, o critico lo que otros hacen o NO HACEN, o peor, como dice el autor, escondemos nuestro orgullo en la falsa compasión de 'pobrecito, mira que no poder llevar al niño a tal sitio, o pagar porque haga tal cosa, o leerle tal libro...' Vivamos lo que hacemos con naturalidad y convicción, y no para compararnos y salir bien parados, porque la comparación automáticamente nos hunde en el pozo de la vileza.

    Para mí como mujer y super habladora, es difícil recordar esto. Como me encantan las personas y me encanta hablar, hago bien el día que recuerdo que se ha de comentar lo positivo de otros, o simplemente contar lo que les pasa sin juicios de valor, sin mostrar esa falsa preocupación. Y la verdad es que hay tantísimo que elogiar en los demás, que si me siento con ganas de criticar, es porque no me siento valorada, y es mejor y más noble decirle a tus seres queridos y amigos que necesitas que te den unos mimos y te piropeen en tus virtudes, que aunque no tenga una muchas alguna hay por ahí si escarban un poco, je je je.


    5. Depending on Formulas
    5. Depender de fórmulas

    Desde currículum hasta cómo hacer que XXX: coman, aprendan a ir al baño, lean, se comporten, limpien, etc. Los libros de paternidad y de autoayuda están llenos de ellas. No hay ninguna fórmula mágica, para los que creemos, no es fórmula, sino nuestra roca, que es el Señor, lo demás son arenas movedizas.

    El que se llena de fórmulas terminará siendo robot, porque la mecánica es la que se atiene a las fórmulas. Las fórmulas o prácticas mecánicas son parte positiva, que no toda tampoco, de los deportes, práctica de instrumentos, y parte de nuestro día a día, lo que llamamos rutinas. Pero las fórmulas sin una mente inteligente detrás que las adapte  y personalice, son esclavizantes o cuando menos, inservibles y estúpidas. Pero igual reconozco que por momentos me he dado a la fantasía de que si hago equis y zeta, obtendré y griega en mi afán por buscar muletas y atajos en la vida. Si utilizas fórmulas (rutinas, métodos, recetas, etc), reconoce y averigua sus limitaciones y no te defraudarán.

    7. Over-Reliance Upon Sheltering
    7. Confiarse demasiado en la protección

    No solo quien practica el homeschooling, muchos padres, todos, ponemos límites, unos más amplios que otros, pero en toda casa hay normas implícitas y explícitas, en algunas muy numerosas y sofocantes, en otras, no existen y el caos es aparente. Cada uno sabrá, desde NO TV, videos ni películas, hasta sólo unos ratos en el día. Cada uno debemos ejercer esta protección como nuestra conciencia entrenada y nuestro corazón nos dictamine, lo que es agobiante para algunos es vivido con naturalidad para otros porque tenemos diferentes valores y creencias. El punto no es no proteger o cómo sobreproteger o infraproteger, sino CONFIARSE DEMASIADO. Es decir, que no por tener estos filtros de lo malo en el mundo, o por proveer de un ambiente bueno, no porque lo malo nos de miedo o lo queramos negar que existe, sino para que nuestros hijos se nutran de buenas experiencias y se doten de buena autoestima, no por eso quiere decir que hayamos conquistado toda mala influencia y todo momento difícil en sus vidas. Los hijos de todos nosotros YA están en el mundo, pero según crezcan tendrán que participar cada vez en mayor medida del mismo, y al final la decisión de si tomar drogas o no, de lo que vayan a hacer o no, será de ellos. Tener voz activa en el tipo de entorno en el que les criemos y trabajar para que tenga amor, libertad, bellas experiencias, etc. no es garantía de que vayan a tener una vida adulta feliz y responsable.


    8. Not Passing On a Pure Faith
    8. No transmitirles una fe sincera

    Para los que creemos, es simplemente vivir la fe por ejemplo y no de boca. Si la fe es una rutina, un accesorio, algo vacío, es muy fácil que por mucho tiempo así lo vean. Nos disgustará el ver que han abandonado nuestras creencias, pero en realidad deberemos afrontar si es que alguna vez las tuvimos de verdad arraigadas. Como siempre he dicho, la fe verdadera no es dogmática. Nosotros no pretendemos ni deseamos que nuestras hijas compartan nuestra fe porque es lo que sus padres les han dicho, o porque si no lo hacen así no las amaremos o no las apoyaremos... todos nosotros, incluso los que no profesan ninguna religión, por el hecho de ser padres y criar a sus hijos, transmiten sus valores de piel a piel. Todo lo que se les dice de boquilla, es como un barniz que si se descascarilla no es de sorprenderse. La paciencia aquí es importante. Y de nuevo el amor responsable.

    9. Not Cultivating a Loving Relationship With Our Children
    9. No cultivar una relación de amor con nuestros hijos  

    Si hablamos de amor es sencillo ver que en nuestra relación con los hijos debemos amarlos. El amor de los padres es el más completo si amamos responsablemente. El amor que les tenemos a los hijos inevitablemente lleva al descontento momentáneo en ocasiones de parte de ellos. Hay cosas que tienen que hacer o que no tienen que hacer, que pueden permitirse o que no, porque nosotros que tenemos su bienestar futuro en mente (no nuestros sueños ni el qué dirán) tenemos esa capacidad de discernir y tomar decisiones teniendo en cuenta sus diferentes personalidades, sus virtudes y sus debilidades, al igual que las nuestras. Y los hijos son capaces de, no sólo apreciar este amor, sino de beneficiarse por la seguridad y aceptación de ELLOS MISMOS que les brinda.

    El autor cuenta cómo perdieron la comunicación y esta relación de amor con su hijo a los 12 años. Aparentemente era como si el niño aceptara y obedeciera, pero dejó de sentirse amado y querido por EL MISMO. Al comenzar en un trabajo a los 14 en el que otros jóvenes lo aceptaron por lo que eran, el niño comenzó a desear parecerse a aquellos que le dieron atención y cariño incondicional, pidiéndole a sus padres que le dejaran pintarse el pelo azul, llevar un pendiente, o hacerse un tatuaje, cosas que obviamente estaban lejos del ideal de hijo y familia, y de la imagen que sus padres deseaban proyectar.

    Y pienso esto. ¿Tanto me decepcionaría a mí el que mis hijas desearan esto? Tatuajes y pelo de colores están ahora lejos del look que tenemos en casa, pero tampoco están tan lejos de lo que probé en la adolescencia. Los tatuajes nunca me llamaron la atención, pero el pelo claro que experimenté. Ahora recuerdo que mi hermano en un momento de su vida se lo decoloró rubio, y también le dio por el clásico pendiente en la oreja que le dio el ataque a mi padre, y eso que ellos no son ni la mitad de conservadores que somos nosotros en mi casa. Lo que me daría gran tristeza es como el autor dice, el hecho de que hicieran esto porque no han recibido amor ni comprensión en la familia, y se identifiquen con la tribu de adolescentes que se 'rebelan' o buscan cosas que particularmente no son del agrado de los padres para desmarcarse como grupo de incomprendidos. Y no es el pelo azul ni los tatuajes, sino cosas serias como drogas, alcohol como escape de los problemas, sexo utilitarista como búsqueda enmascarada de amor y atención, lo que me diría que no mostramos ni vivimos un amor responsable e incondicional, ni aceptamos a nuestras hijas por lo que son en el hogar que construimos para la familia.



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