Thursday, May 19, 2011

    Libros y cuitas

    Quería recomendaros este libro tan genial. En nuestra venta de la tienda de libros de segunda, una de las dos o tres anuales que hacen, los libros de niños están a 40 centavos TODOS. Sí, tapa dura, blanda, más nuevos, viejitos, de todo. Os imagináis la de libros que me traigo a casa. Entre ellos encontré este en inglés, y me parece que le falta la primera página del libro en sí porque comienza en el dos y parece haberse caído. Pero en la primera página donde está el nombre del autor, aparece una dedicatoria chulísima de Ralph Masiello, fechada en el 1994. Parece increíble que de esto haga 16 años. Ahora no recuerdo, pero tengo otros libros comprados así con dedicatoria del autor o ilustrador.



     A la mariposa le ha hecho una burbuja que dice HI. 


    Quizá hagamos con este librito lo que hicimos hoy con esta historia llamada The Flat Flounder, o El lenguado plano. De hecho la historia la leímos la semana pasada. Es parte de esta antología de la que leemos una historia semanalmente, y hoy no sé porqué, mi hija pequeña dijo que si podíamos hacer eso de imprimir los peces y pájaros del cuento. Así que lo hice en un ratito y se pusieron felices a pintar su océano y pegar los animales.

     A pesar de coincidir mucho con los principios de la educación con Marvan, en casa no hacemos lapbooks ni usamos cajas como ella. De hecho, por ideal que parezca lo mostrado, esta mañana, aparte de estos momentos y otras cosas agradables, no fue maravillosa. Hoy me dió uno de esos momentos en que piensa uno que no está haciendo nada bien. Pero ahora viendo las fotos, recordando lo que leímos, lo que disfrutaron jugando, la cena con otro calabacín de nuestro huerto (ya lo hice en un bizcocho delicioso, en sopa, rehogadito con cebolletas del huerto también, y hoy hice unos pastelitos o tortillitas riquísimas), todo empieza a tomar otro color más optimista. Pero será que llevamos desde el martes "castigadas" porque no están yendo bien a dormir y montaban mucho número, que quizá me siento con el síndrome ese de la "fiebre de la cabaña" que llaman aquí. Y encima, leo que una amiga nos comparte cómo su hijo a una semana de cumplir seis años ya leyó sus 100 primeros libros. (Sí, sencillos, pero me dió un retortijón el estómago).



    Al final veo a mis hijas, lo buenas que son, con sus cositas, claro, y mi patio con sus pequeñas cositas plantadas tan ricas, ya empiezan pronto los higos a madurar, los pájaros que llevan una primavera de recitales, el hecho de que mi hija mayor lee (cuando le pido, pero ya comienza a despegar) y sobre todo se preocupa por su familia y amigos, y la pequeña es divina con sus golpes. La casita secreta que hicieron, las notas y regalitos con cosas de la casa que preparan para sus amigos sin cesar. En fin, que no tengo por qué estar mustia. Creo que mañana salgo otra vez pronto a caminar, luego nuestras rutinas, y al gimnasio un rato, y en la tarde noche, a ver Alice in Wonderland por los niños de nuestro grupo de homeschoolers. LIFE IS SO GOOD!


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