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| Manifestación desde el blog de Pilar |
Todos están de acuerdo con que los niños se educan en familia y aprenden en ella, pero si queremos prescindir del tiempo que el estado concibió para ayudar a quienes no podían o querían continuar ellos mismos, ahora resulta que esa institución, el colegio, concebido para proveer de educación a los que no podían recibirla en el núcleo familiar por diferentes razones, algunos alegan que es sinónimo absoluto de la palabra educar, reduciendo simplística e injustamente el término al hecho de permanecer en un centro por equis horas y un número de días determinado por el estado, dejando fuera cualquier otra alternativa por seria, fundada y comprobada como eficaz que sea.
Es una idea reciente que las familias no puedan decidir en materias de crianza, medicina, educación, nutrición. El hecho de que hayan aparecido expertos en muchas de nuestras culturas, aparte de beneficio, porque indudablemente uno no sabe de todo, se convierte en lacra cuando de nuevo se invalida al padre y madre como individuos que tienen capacidad para informarse, educarse y decidir, y se le otorga al experto la última y a veces única palabra en la vida del niño. En vez de cooperar y respetar a los padres, muchos de estos expertos e instituciones nos quieren borrar del mapa totalmente llegado el niño a una edad que cada vez es más corta. En ocasiones decidiendo desde la miseria y la sospecha, movidos por el hecho de que muchos padres desde el comienzo de la humanidad, han abusado de su paternidad y no le han provisto de un trato digno a sus hijos, se llevan las manos a la cabeza cuando declaramos querer prescindir de estas instituciones.
Como si los mismos expertos no fueran ellos también personas de a pié, con sus opiniones, sus carencias, sus ideas, como lo somos cualquiera de nosotros al margen de nuestros títulos o preparación. No pedimos que se nos crea ciegamente, estamos abiertos a que se establezcan unas normas dignas para asegurarse de que estamos responsabilizándonos de nuestros hijos, pero esto de que se persiga a familias como a criminales, esto es surrealista, mezquino, cruel, ignorante.
Los colegios, maestros y expertos deberían seguir siendo lo que fué pensado que fueran, un apoyo cuando se requiere y necesita, y es beneficio de todos el que existan las instituciones así como que siga existiendo libertad en el espectro de cuánto y cómo participar de ellas, porque como dice Pilar se pensaron para el beneficio de los niños, no para ser impuestas como apisonadoras.
Si hay familias que quieren, sienten, y se preparan conscientemente para educar a sus hijos en casa, que se les dé el beneficio de la duda y que se compruebe que así lo hagan, pero no que se las tenga por culpables y se las llame a juicio, cuando su único crimen es el responsabilizarse de sus hijos y con éxito, seriedad y mucho cariño criarlos y educarlos en el respeto hacia los demás.

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