La mamá homeschooler horneando con los niños
Como bien es sabido, no hay mamá homeschooler que se precie serlo que no cocine con sus hijos al menos una vez por semana, de preferencia recetas saludables, nada de azúcar ni mantequilla, y todo coordinado con la estación del año y la festividad. Además cada creación ha de ser una experiencia educativa con múltiples fotografías que luego subir al blog. Y qué decir de las conversiones, éstas hay que estudiarlas en sistemas de medición europeo, americano, gramos y tazas, y si hay algún sistema de medición distinto usado por alguna tribu recóndita, también hay que investigarlo, ah, y sin olvidar que después de la merienda manos a la obra con el lapbook de la susodicha tribu.
La historia de hoy de la mamá homeschooler se desarrolla un viernes por la mañana en la cocina donde se oye a los niños diciendo, pero mamá, ¿por qué estamos preparando esta receta de bricoche?
Brioche, se dice, así, sin pronunciar la é al final, y como diciéndo que te calles, shhh, que es una receta francesa y se pronuncia en francés. Llevamos esta semana estudiando Francia y sus monarcas y todavía no se os pega el dato de que el francés es muy fino y no se pronuncia la "e" del final, ¿o es que no os acordáis? No me extraña, si es que no ponéis atención ninguna, yo leo y vosotros patinando y haciendo el pino... oye, dejad ya de tiraros las fichitas de matemáticas que tardé media vida en hacerlas con los cartones del cereal, hombre, que no tenéis perdón.
Bueno, mamá, ya seguimos, ya seguimos. Mamá, ¿cómo ponemos el azúcar invertida?
Pues qué va a ser, que la misma palabra lo dice, invertida, eso, al revés, que en vez de espolvorearla digo yo que será que la pongas al fondo del molde. Si es sólo saber lo que significan las palabras, de cajón de madera de sastre, recórcholes (porque muchas madres homeschoolers no son muy modernas que se diga), y no me hagas humareda con la harina que me romperéis también la cámara de fotos.
Oye, mamá, aquí dice que el azúcar invertida es un tipo de azúcar que se hace con azúcar normal, agua, ácido cítrico y bicarbonato. (En este momento la madre homeschooler está a punto de explotar). Mira qué listillos me han salido, pá lo que quieren bien que leen, pero si les digo que se lean la receta no me hacen caso. Pues venga, a hacer azúcar invertida y no os riáis que os veo y me váis a llenar el molde de babas.
Y ya que sois tan listos ¿quién se acuerda de qué es el ácido cítrico?
Yo, yo, yo, es el azufre, mamá.
Que noooo. Pero si es que tenéis menos retentiva que un caracol. Mira, con la suerte que tenéis de estar en casa, que si fuérais al colegio ya os íbais a enterar de lo que es bueno. En mis tiempos si no sabíamos las respuestas, unos reglazos en las manos bien dados, eso os haría acordaros de lo que estudiáis, que no le ponéis ganas a nada... bla, bla, bla, aquí es donde la madre drama homeschooler echa su sermón clásico de la falta de apreciación que tienen los niños y lo que ella tuvo que pasar en el cole.
Y después del sermón, se la oye por fin, pues eso, el azufre es ácido sulfúrico, el ácido cítrico son los limones.
Ahhhh, pues sí, mamá. Mamá, ¿sabes que me viene a la mente?
A ver, ¿qué?, si la tienes llena de pájaros.
La canción de un limón, y medio limón, dos limones y medio limón.
Mira qué hijo más listo tengo, dice la madre con sorna. Venga, seguid con la mezcla que si no vamos a llegar tarde a clase de gaita.
...Venga, ¿quién me dice la frase de Maria Antonieta que hizo famoso el brioche?
Yo, yo, dijo "Si el pueblo tiene hambre y no tiene pan, que coma brioche". Muy bien, y eso digo yo, a seguir que tengo hambre y a este paso ni brioche ni nada vamos a tener para la cena.
Sí mamá, es que estábamos haciendo las conversiones a gramos y tazas con la calculadora como nos mandaste.
...Mamá, ¿por qué le tenemos que poner fuegrás dentro si no nos gusta?
Porque el fua-grás (que digo yo que es así como se pronuncia) es francés, y estamos aprendiendo de Francia, por favor, que os lo he dicho ya cincuenta veces pero no os enteráis.
Y ya con los brioches salidos del horno, la madre frenética haciendo fotos y diciéndoles: Ahora posad para la foto comiéndolos con una sonrisa, no como si de jarabe de ricino se tratara. Claro, no sabéis lo que es el ricino, si es que estáis muy mal criados, muy mal, pero eso lo soluciono yo en un momento, Venga, abre y traga el fuagrás.
Y los niños reclaman: mamá, estos brioches están un poco duros. !Qué duros ni qué duros!, exquisitos que han salido, y mira, si no te lo quieres comer ya sabes, te haces un bocadillo de lo que sea y santas paces. Y mañana con los que sobren, te sacas las pinturas y los decoras, si dices que están tan duros, porque en esta casa no se tira nada, ya lo sabes, y si no se come se recicla para algún proyecto, pero no se los vayas a dar a los animales, que se me ponen con diarrea por el fuá grás y no estoy para limpiar de por demás.

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