Los manuscritos que más les interesaban eran los cuentos de hadas. Los suplementaron con leyendas que se habían contado por siglos. Diecinueve de los cuentos en su colección son atribuidos a la cuentacuentos Frau Viehmann, que según escribieron en el prefacio en la primera edición del segundo volumen del 1815, retiene en la memoria estas sagas antiguas con un talento que no es dado a cualquiera.
Los hermanos Grimm eran muy diferentes, Wilhem era alegre y gentil, Jakob estudioso, disciplinado, y se pasaba el día metido en sus manuscritos, pero casi no se separaron en toda su vida. Durmieron en la misma cama cuando niños, estudiaron y trabajaron en la misma mesa, compartieron cuarto de estudiantes con dos camas y dos mesas, y cuando Wilhem se casó, siempre tuvo un cuarto en su casa para Jakob.
Trabajaron en una época de tumulto político y cuando se publicó en 1812 su primer volumen, al tiempo que Napoleón se retiraba de Moscú, el libro se prohibió en Viena calificado como una obra de superstición. En todos los demás lugares tuvo una buena acogida y los críticos lo llamaron la obra prima del movimiento romántico en Alemania. Revisiones y ediciones anotadas siguieron hasta que los hermanos Grimm murieron, Wilhem en 1859 y Jakob en 1863.
Esta traducción de su biografía la he sacado del libro I´ll Tell You A Story I´ll Sing You A Song que conseguí en el saldo de la librería por el increíble precio de 40 centavos de dólar.
I´ll Tell You A Story...habla de la importancia de contar cuentos y cantar canciones con nuestra voz a los niños. Me hizo recordar a Ipe, porque nos enseña a convertirnos un poquito en cuenta cuentos, dando consejos, ideas, y hablándonos de las biografías de muchos escritores, y ofreciendo versiones famosas de cuentos de hadas, poemas, canciones. Y algo que me llamó la atención fue el no forzar lo que no nos gusta, si te cae gordo cantar Freire Jacques, pues búscate otra canción, pero no lo hagas por obligación. Te digo que en el libro hay sugerencias para dar y tomar, y uno puede escarbar en su infancia, buscar en internet, o leer en muchos libros hasta hacerse propia la versión del cuento o canción que vas a ofrecer a tus hijos. Está contado desde la perspectiva de una madre a otra, o a cualquiera que se interese por el mundo de los niños.
Mira por dónde voy y yo quería este post cortito, Meni. Nada, que no me sale.
Pues hoy están las niñas una dibujando y la otra con el jueguecito de las chinchetitas de plástico como el que enseñaba Sylvia hace poco, y les empiezo a leer Rapónchigo (que resulta que es como llaman el cuento de Rapuntzel), y llegamos a la parte donde dice que la niña tenía doce años cuando la bruja la encerró en la torre, y su pelo medía CINCUENTA CODOS. Y en una nota a pie de página pone que un codo era una medida común tomada desde el codo hasta la altura de los dedos que son unos DOCE CENTÍMETROS. Oye, y que me mido con la regla desde mi codo hasta el dedo corazón, y que me salen los DOCE CENTÍMETROS. Y se me ocurre bajar lana y cortar una tira de doce centímetros y cortar otras 49, más o menos, sin precisión pero del tamaño. Y mis hijas con que siguiera. Las fuimos poniendo en montones de diez. Nos salieron cinco claro. Y me pidieron que las fuéramos anundando y les dije que íbamos a perder un poco de largo con los nudos. Nos fué quedando una tira muy larga (50x12 son 600 centímetros o 6 metros), y nos vamos tan ilusionadas a su habitación en el segundo piso a tirarla cuando nos damos cuenta que todas nuestras ventanas tienen red (net), osea que no se puede tirar nada :(( Pero bueno, ahí la tenemos enrollada al rodillo de plástico de juguete esperando un día subir a alguna torre o lugar donde podamos soltar nuestra "trenza".
Y porque las peques no están en estos cálculos, pero si son mayores se puede extender la lección a las conversiones entre centímetros y pulgadas, estimar y comprobar lo alto de diferentes edificios, calcular el largo de la torre, etc...o nada, simplemente a disfrutar de los cuentos de los hermanos Grimm.

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