Tengo varios temas que me gustaría compartiros, pero he decidido mostrar un poco de mi casa y compartiros nuestras rutinas. Tendría que haberos enseñado cómo estaba la mesa del comedor, donde comemos, escribimos, dibujamos, etc. según terminamos de trabajar, pero tengo el hábito de, cuando la mesa está llena de cosas porque hemos estado trabajando en ella, limpiarla con la ayuda de las niñas, igual el salón y la cocina. Esta mañana misma vinieron amigos, les hice galletitas, almuerzo, jugaron, cuando se marcharon las niñas hicieron marcapáginas con purpurina, trozos de tela, papel de contacto o de plastificar, en fin, que igual sacamos que volvemos a guardar en un rato. Ya estamos más que acostumbradas pues es nuestra rutina.
Yo no leo libros de organización del hogar ni de cocina, ni tengo listas aparte del cuaderno de planeación de la semana y mi agenda y algún papel cuando requiero anotar algo. No digo en absoluto que no ayuden, imagino que ayudan mucho. En mi caso tengo una forma de manejar mi semana que quizá coincida en varios principios que explican estos libros y que imagino pueden ser muy beneficiosos para otras personas que aún no han interiorizado una forma de trabajo y necesiten claves para arrancar por algún lado.
Es posible que el no poder permitirme a una persona que me ayude con la limpieza, me haya hecho a fuerza medio organizada, no sé. Claro que me encantaría tener a alguien que me echara una mano... una vez al mes me bastaría. Pero aquí eso cuesta de 70 dólares en adelante por 2 o 3 horas, y es un dinero que mejor lo gasto en libros, claro, ¿en qué otra cosa? Bueno, quizá en alguna prenda en la tienda del usado y poco más. Imagino que esto también depende de cada familia, cultura y posibilidades. Lo cierto es que mi marido ayuda una ENORMIDAD. En serio, desde colocar los cajones de cubiertos y cabinetes de la cocina, hasta ordenar el cuartillo o alhacena, hasta aspirar, limpiar los baños... sí. Y le trato de apoyar por ejemplo como ahora con su régimen, cocinando seis desayunos y seis cenas, y preparando también tuppers para la comida extra porque no puede comer en restaurantes casi. Ahora ya no me queda otra que levantarme con él, a las 6 y media.
Otro ejemplo, la colada. Sólo tengo dos canastas grandes de ropa sucia en mi armario que es grande, de los que caminas en ellos. Las niñas tienen su cesta. De su cesta a una de las mías y abajo. Sí. Tengo que bajar las cestas para hacer la colada porque la lavadora y secadora están en el cuartillo anexo a la cocina. No puedo permitirme tener más ropa sucia que la que cabe en esos dos canastos. Al salir de la secadora, la echo en el sofá. Y como tampoco puede estar ahí, o no podríamos sentarnos, la doblamos y a mi habitación y la de ellas. Una vez en mi habitación, a lo sumo pasa un día antes de que la cuelgue en el armario o guarde las toallas. Lo que es de abajo, ya lo pongo según la doblo, (trapos de cocina y algunas toallas). Igual las niñas, la meten en sus cajones y armario.
Los famosos cacharros o trastes. Tiene que ser algo muy raro que no se laven los cacharros al terminar cada comida. Es terminar de comer y me levanto a fregar los platos. Las niñas limpian la mesa y recogen.
| Canastas con libros de segundo. Un lujo poder leer lo que leemos. |
Los libros y papeles que usamos. Como usamos la mesa única que también es donde comemos, igual. Las cosas tienen que recogerse después de la mañana. Si queremos seguir leyendo o dibujando, seguimos en el salón o arriba donde está el piano, los ordenadores y otra mesa en la que pueden dejar sus creaciones cuando quieran.
| Nuestros libros rojos |
| Nuestros libros verdes |
Hemos empezado hace poco Cinco niños y eso, y a las niñas les parece divertidísimo. A mi me encanta. Cuando vieron que era de la biblioteca se entristecieron... quieren que lo compre, y eso haré. Muchos libros que antes tenía sólo en la Kindle o de la biblioteca, los termino comprando. Lo que no les he dicho es que lo tengo en dos formatos, libro y Kindle, pero en inglés, ja ja ja. Siempre que puedo añado lecturas en español para compensar. A mi aire. En la medida en que me apetece y me parece.
Para nosotros la música es para escucharla no para presumir de conocer a compositores o piezas, los libros para leerlos, no para coleccionarlos o mencionarlos y pasar por eruditos o intelectuales, el arte para apreciarlo, no para analizarlo, los instrumentos musicales para practicarlos, llegando hasta donde lleguemos, sin carreras ni expectativas sofocantes, los muebles y casa para disfrutarlos y vivirlos, a pesar de que, a lo madre de Raymond, o maruja con pretensiones, tengo mis ules y mi mantelico de plástico para preservar el de tela y aún así poderlo ver, ja ja ja. Aprender no es lo que hacemos, sino quienes somos, lo que nos define como humanos.
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