María me pregunta cuáles son mis libros favoritos sobre Charlotte Mason y por qué. No quiero sonar elitista y decir que lo mejor de Charlotte Mason es ella misma, pero lo cierto es que lo mejor de Charlotte Mason es, sin duda, ella misma. Para que lo comprobéis por vosotros mismos, y disculpándome por el desmerecimiento de la traducción que os arrimo, os incluyo un par de citas que he leído hoy y ya me diréis por qué insisto en que una gota de sus originales vale mucho más que un torrente acerca de ella.
Primero los libros. María, aquí tienes la lista de libros en orden de valor totalmente subjetivo:
Los tengo todos y todos me han servido, pero una mínima parte comparados con las enseñanzas de Charlotte Mason en sus textos. Los libros de Levison son un poco simplistas, pero dan buenas pautas prácticas, el de Andreola es una invitación a su propia vida familiar inspirada por Charlotte Mason, también me gusta porque podemos contemplar a alguien de carne y hueso inspirada por esta educadora, For The Children's Sake explica los pilares de Charlotte Mason y nos acerca esos principios y a cómo fueron aplicados por la misma CM. Te deja ganas de leer a Mason. Y When Children Love to Learn está escrito por varios autores involucrados en escuelas fundadas en los principios de CM.
Ahora, la propia Charlotte Mason:
The person of the child is sacred to us; we do not swamp his individuality in his intelligence, in his conscience, or even in his soul; perhaps one should add to-day, or even in his physical development. The person is all these and more. We safeguard the initiative of the child and we realise that, in educational work, we must take a back seat; the teacher, even when the teacher is the parent, is not to be too much to the front. There is no more facile way of swamping character and individuality than by that idol of the 'fifties'––personal influence.
La persona del niño es para nosotros sagrada; no ahogamos su individualidad en su inteligencia, su consciencia, ni siquiera en su alma; quizá deberíamos añadir hoy en día, tampoco en su desarrollo físico. La persona es todos estos aspectos y más. Defendemos la iniciativa del niño y nos damos cuenta de que, en el mundo educativo, debemos tomar un asiento trasero; el maestro, incluso cuando el maestro es el padre, no deberá estar mucho en la delantera o frente. No hay forma más sencilla de ahogar la personalidad y la individualidad que aquella que es el ídolo de los 'cincuentas' (se refiere al 1850) - influencia personal.... y un poco después,
Teaching must not be Obtrusive.––Half the teaching one hears and sees is more or less obtrusive. The oral lesson and the lecture, with their accompanying notes, give very little scope for the establishment of relations with great minds and various minds. The child who learns his science from a text-book, though he go to Nature for illustrations, and he who gets his information from object-lessons, has no chance of forming relations with things as they are, because his kindly obtrusive teacher makes him believe that to know aboutthings is the same thing as knowing them personally; though every child knows that to know about Prince Edward is by no means the same thing as knowing the boy-prince. We study in many ways the art of standing aside. People sometimes write that the books set in our school constitute much of its usefulness; they do not always see that the choice of books, which implies the play of various able minds directly on the mind of the child, is a great part of that education which consists in the establishment of relations.
La enseñanza no debe ser obstrusiva. - La mitad de la enseñanza que uno oye y ve es más o menos obstrusiva. La lección oral y la charla, con las notas que las acompañan, dan muy poco panorama para establecer relaciones con grandes y diversas mentes. El niño que aprende ciencias de un libro de texto, aunque vaya a la naturaleza para ver imágenes, y el que obtiene su información de lecciones-objeto, no tiene oportunidad de formar relaciones con las cosas tal y como son, porque su amablemente obstrusivo profesor le hace creer que saber sobre cosas es lo mismo que conocerlas personalmente; aunque todo niño sabe que saber sobre el príncipe Eduardo no es ni mucho menos la misma cosa que conocer al niño príncipe. Nosotros estudiamos las diversas maneras del arte de hacernos a un lado. La gente a veces escribe que los libros usados en las escuelas son en su mayor parte inútiles; no siempre ven que la elección de los libros, que implica el juego que dan mentes capacitadas directamente en la mente del niño, es gran parte de aquella educación que consiste en establecer relaciones.
(Citas del Volumen Tercero, School Education, o Educación Escolar, capítulo 6).
Una amiga que me visitó y no había oído hablar de lo que son los libros vivos, se interesó y pidió que le enseñara algunos que usamos en casa y me dice, ¿por qué no usamos libros así en las escuelas? No sé cómo responder, porque aquí el negocio de los libros de texto mueve no millones, billones, y de paso quizá ayuda a que la enseñanza continue siendo obstrusiva... no sé, no quiero pasarme, pero me pregunto a quién va dirigida la enseñanza y qué visión orienta la elección de los libros a emplearse. ¿Al niño talentoso?, NO. Los niños que tienen habilidades muy definidas y avanzadas respecto a la media, a menudo lo pasan muy mal. ¿Al niño con retos y que lleva un ritmo diferente? TAMPOCO. Las escuelas los etiquetan y la ayuda los sume en una celda del sistema, por muy colorida que la quieran pintar. ¿Al niño promedio? MENOS. Porque todo niño, desde el que tiene síndrome de down, dislexia, autismo, retos físicos, talentos académicos, talentos corporales, o el que pichí pichá, todo niño es PERSONA. Y a las personas no se las pincha, sacude, mide, adoctrina, sermonea, examina, compara, critica, premia, castiga... a las personas no debemos darles gato por liebre, saber sobre algo no es vivir ese algo.

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