En inglés hay un programa que se llama Five in a Row. Es un programa que tiene ya sus años, pero aún es muy popular. Sobre todo entre homeschoolers y maestros de jardín de infancia. De hecho, cuando dí clases de párvulos, las maestras en mi equipo me introdujeron a él sin yo saber que era este el programa. Lo que me compartían y yo hacía en mi clase era lo siguiente. Un libro, que normalmente para la clase de 20 alumnos era un libro grande en un caballete, lo leíamos cinco días, una vez cada día, y en cada una de las lecturas nos enfocábamos en aspectos diferentes. Algo de números o matemáticas a colación de la historia, algo de ciencias naturales o sociales, lenguaje, arte...
¿Quién me iba a decir que terminaría educando a las niñas en casa y utilizando por un tiempo este programa?
Antes de Five in a Row hay otro libro, Before Five in a Row, que en lo personal, yo no me gastaría el dinero en él, pero que tuve la fortuna de tener hasta que lo pasé a otra persona como me fue pasado a mí con esa condición. Pero digo lo mismo, los títulos son excelentes. Lo que propone el libro son cancioncitas, juegos, y cositas a colación de un libro, algo que muchas mamis hacemos espontáneamente, pero que si una persona se siente muy perdida o no ha tenido casi nada de contacto con el mundo infantil y cuentitos, rimas, etc, le puede ayudar. Pero lo dicho, es el fomento de las canciones, rimas, cuentos y juegos que podemos hacer con los niños desde bebés.
Luego está Five in a Row con cuatro volúmenes. Cada volumen contiene múltiples libros, y por cada uno, cinco lecciones, una para cada día de la semana, en
Entrando en los enlaces veréis unos ejemplos de lecciones. Por ejemplo, en el libro de Madeleine, para matemáticas aplicadas, habla de las doce niñas y diferentes modos de agruparlas. En arte te explica la técnica del ilustrador y cómo trabajó en los dibujos. Por ejemplo, McCloskey tuvo patos en su apartamento y hacía borradores incansablemente hasta captarlos para su libro Abran paso a los patitos
El programa es muy atractivo para los padres de niños en prescolar, el inconveniente, incluso en inglés, es que no siempre encuentras todos los títulos de cada volumen, y a veces en la biblioteca están muy solicitados. En español es difícil encontrar todos los títulos, y encima habría que traducirlo.
Pero... siempre hay un pero, ¿verdad? No sufriría porque no haya estos materiales en español. Como siempre, más fácil es hablar habiéndolo visto y tenido, pero mi crítica es la siguiente. Claro que cada uno aprende diferente, y no digo que los estudios por unidades temáticas sean malos, pero a mí no me convencen. Cuando leemos un libro como La telaraña de Carlota, o La casa de la pradera, me gusta leerlo por puro placer, y no exprimirlo y hacer una lección de matemáticas, ciencias, etc, que me parece forzada (a no ser que el niño genuinamente haga preguntas y quiera investigar, en cuyo genial), y una forma segura de arruinar un libro.
Siguiendo el paradigma de Charlotte Mason, nuestras lecturas de historia, geografía, y algunas de literatura, no excesivas, que hacemos semanalmente, y que constituyen nuestros LIBROS DE ESTUDIO, lo ÚNICO que requiero son narraciones. ¿Por qué? Porque lo que el niño no escarba por sí sólo, no lo aprende. Porque meterse datos en la cabeza no es saber. Porque lo que no aprendemos proveniente de nuestros intereses, se nos escurre grácilmente de nuestras memorias tras el exámen o la exposición del tema, mientras que lo que narramos con nuestras palabras no se nos olvida. Y cuando uno comienza a narrar libros que se van leyendo lentamente, comienzan a hacer un poso en nuestro ser. Las preguntas, conversación y conexiones, comienzan a brotar desde nuestras entrañas, en lugar de ser un barniz que se descascarilla con los años.
Entonces, ¿es FIAR un mal programa? No, en absoluto. De hecho animo a los que educan en casa a que número uno busquen todos los títulos posibles y los disfruten, y a que ellos mismos hagan un poquito de investigación de algunos libros antes de leerlos, para de forma NATURAL despertar el gusanito de la curiosidad en los hijos al leerlos. O al revés, si hay un interés en el niño o niña por algún tema, buscar si algunos de estos u otros títulos de calidad entran en el ámbito de interés, y añadirlos a las lecturas. Y no sufráis, que os conozco, :)
Por ejemplo, lo que Sylvia nos contó de hacer un pasaporte de lecturas, y ver los países que uno visita mediante los cuentos y libros. O hacer unas marionetitas de papel de Madeleine y trabajar con números después de leerlo, localizar países, fijarnos en el arte especial de algunos libros que están dibujados a carboncillo, con lápiz, como algúnos títulos de FIAR, o crear vuestro propio Harold y el lápiz color morado
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