Thursday, June 30, 2011

    Homeschooling Poético

    Con esto de las etiquetas, cuando ninguna te cuadra a tu gusto, pues te la fabricas a la medida, ¿no? :)

    Después de leer el líbro Poetic Knowledge, he pensado que mi manera de aprender-educar con las niñas, podría definirla como homeschooling poético, que no es unschooling ni homeschooling cien por ciento, o que toma prestado de ambos pero es una categoría que se erige por sí misma, tiene algo que no lo agotan ninguna de las otras dos prácticas.

    Jugar con agua, o con arena, actividades muy poéticas que no requieren de 'especialista', de momento, je je je. Cualquier día nos plantan las clases de juego con arena y agua en locales cubiertos con aire acondicionado.


    Suelo bromear que yo soy quien hace homeschooling para que mis hijas puedan practicar el unschooling. Me refiero a que si no me programase, si no pensase en metas, en currículo o materiales, si no me preparase y aprendiera yo misma muchas cosas, y cómo proponerlas y ofrecerlas con lo que os contaba del 'strewing', o diseminar cositas por la casa, claro que las niñas aprenderían, pero no tendrían un ambiente rico. Los unschoolers hacen esto desde una postura de bajo perfil, los homeschoolers por el contrario desde una postura que dirige, los homeschoolers poéticos activamente tomamos riendas en la educación de los niños, pero no somos maestros como los concibe la educación moderna presente en los colegios actuales, sino que reclamamos una tradición de maestros que fueron almas poéticas desde Sócrates hasta Charlotte Mason, y que enseñaban mostrándose activamente como estudiantes ellos, y sí, no forzando pero sí tomando pauta e iniciativa y forjando hábitos, sin diluir, castigar y premiar, ni forzar el conocimiento o entenderlo como acumulación de datos que soltar en un exámen.

    Pero aparte hay otras diferencias entre homeschooling poético y unschooling. He oído a algunos unschoolers decir que no son radicales, porque tienen normas y se consideran en posición no autoritaria sino de autoridad consecuente. Es decir, que no obligan a los niños a hacer tal o cual cosa arbitrariamente, pero que sí tienen determinadas normas que se respetan en el hogar, y donde los padres no están a la altura de los niños sino que son padres, y los hijos, hijos. Por ejemplo la televisión. Retirarles la televisión, como dice mi amiga Brandy de Afterthoughts, no es privarles de algo, sino muy al contrario es retirar influencias que degradan sus almas para que tengan espacio para cultivarlas. De la tele lo que me mata son los anuncios y toda la basura entre programa y programa, y el hecho de que cuando hay tele, no nos volvemos más selectivos y cuidadosos con ver el programa que queremos, sino que terminamos estirando el saco y metiendo más de lo que teníamos intención de ver. El homeschooling poético sería entonces una manera consciente y coherente de cuidar lo que nos rodea activamente para que sea bueno, noble, que aporte algo bello al alma, al corazón y la mente.

    Pero luego está el término homeschooler, y siempre parece deudor de la escuela, porque obviamente como homeschoolers utilizamos currículo y hay tiempo de lecciones, y estudiamos cosas que parecen más semejantes a lo que tradicionalmente se enseña en las escuelas. Pero tampoco somos homeschoolers únicamente, o si lo somos es con un GRAN MATIZ puesto que como digo no compartimos el rol del maestro ni la manera de aprender al modo de la educación moderna.

    Para mí el maestro es el primero que aprende, y en su hacer, leer, pasear, estudiar, dibujar, crear, etc, va siendo el ejemplo para los niños. Pero no es que haga algo para que al minuto estén haciéndolo ellos, es un genuino sentimiento de aprendizaje constante que se transmite y contagia sin presión.

    Por otro lado el Homeschooling Poético sí cree en lecciones y currículo. Pero estos no son el fin, sino el medio para el aprendizaje. Por momentos en la vida los niños puede que tengan pocos o casi ningún libro de texto ni muchas 'lecciones sentados a la mesa', en otros puede que se decidan hacia algo más 'escolar y tradicional' dependiendo sus necesidades y de su progresión. El quid está en que el homeschooling poético HACE, en vez de APRENDER DE. Me explico, las cosas son lo real, pues entonces nos relacionamos directamente con ellas todo cuanto nos sea posible. Para aprender música pues cantamos y practicamos un instrumento, para aprender a dibujar, dibujamos, para aprender ciencias, salimos a la naturaleza, para aprender idiomas, hablamos o escuchamos el idioma en algo a nuestro alcance.

    Los niños se CONVIERTEN en lo que aprenden, mediante juego, actuando, absorbiendo todo mediante los sentidos, es como aprenden poéticamente. Cuando no se puede ESTAR EN ELLO, la otra opción es vivir las cosas mediante libros. Esto sería el conocimiento poético, diferente del científico que analiza, presenta todo racionalmente apelando al intelecto. El conocimiento científico también es válido, pero viene después. Antes de diseccionar una rosa, hay que conocerla. Y se conoce observándola en la mañana, en el atardecer, oliendo su aroma, dibujándola, recitando un poema sobre la rosa, símplemente amándola y llevándonos su imagen para siempre en nuestro corazón... luego un botánico que quizá haya amado las rosas y plantas de niño, será movido a aprender más sobre ellas en los libros, y a cruzarlas, cultivarlas, venderlas, diseccionarlas y estudiar todo lo científico de la rosa. En las escuelas modernas al niño le mostrarían un dibujo de la rosa, un libro de texto con las partes de la rosa, y le harán dibujarla y cortarla en cartulina o felpa, y le leerán un poema de la rosa, y luego vendrá un exámen de plantas, etc. Es el mundo al revés.

    Y cuando el estudiante en el homeschooling poético estudia con libros de texto, o se incorpora a la escuela, ya habrá aprendido a volar solo, como también dicen los unschoolers. Desde pequeñas yo veo que mis hijas razonan y piensan por ellas mismas, cuando no presionamos ni hacemos de un libro una unidad de estudio forzado, cuando no obligamos sino que modelamos, las preguntas cada vez afloran más fácilmente no de pequeños, sino que se mantiene de por vida.

    En el homeschooling poético primero como dice Charlotte Mason, queremos salir y observar, SABER cosas, no SABER SOBRE cosas. Aprender como aprehender. La educación sería definida como Charlotte Mason, no para el desarrollo de las capacidades al máximo, ni para la mejora de la sociedad, ni para obtener un gran trabajo, la educación coincido con ella, es la ciencia o el arte de las relaciones. Porque el humano tiene un deseo vital de expandirse, de conocer y abrirse al mundo, a otras personas, a otros lugares, de vivir en carne propia o revivir mediante lecturas hazañas pasadas y sueños futuros. Relacionarnos con el mundo que nos rodea, con otras personas, y con nuestro Creador, es para lo que hemos nacido. Todo lo demás es colateral y ocurrirá en el transcurso de la búsqueda de esta meta.

    Citando a Brandy, de Afterthoughts,
    [M]odern education...has turned even play into a kind of work in that it is usually conducted as a means to learning something else rather than treated as an end in itself.
    La educación moderna...ha convertido hasta el juego en un tipo de trabajo que es normalmente conducido como medio para aprender alguna otra cosa en vez de tratarlo como fín en sí mismo.

    Y Brandy dice,
    May I never have goals for my children's play other than that they experience delight, wonder, and the other poetic responses.

    Ojalá y nunca tenga fines para el juego de mis hijos otros que el que experimenten deleite, se maravillen, y tengan todas las demás respuestas poéticas que entraña.


    [A]ll learning now becomes a kind of effort and work which Dewey models after a dynamic idea of democracy of social change, where learning has as its end the fulfillment of a progressive society always changing toward some perfected goal. Everything is measured by the changing needs of a social end, rather than knowing and learning beginning as a natural and effortless good in itself and leading to the fulfillment of the innate desire to know and to love.

    Todo aprendizaje ahora se convierte en un tipo de esfuerzo y trabajo que Dewey explica bajo el modelo de una idea dinámica de democracia del cambio social, donde el aprendizaje tiene como finalidad el pleno desarrollo de una sociedad progresiva en constante cambio y movimiento hacia el perfeccionamiento de alguna meta en concreto. Todo se mide por las necesidades cambiantes de un fin social, en lugar de que el conocimiento y aprendizaje comiencen como un bien en sí mismo, natural y sin esfuerzo, y que lleve al desarrollo pleno del deseo innato por amar y por saber.

    Por eso digo que mis hijas no se educan para el beneficio de la sociedad ni para acceder a una universidad de prestigio ni tampoco para obtener un trabajo altamente remunerado, sino porque está en su ser el relacionarse, la curiosidad por saber y el amor por lo aprendido, quienes llegamos a este lugar en la vida en el que aprendemos, compartimos, escribimos y crecemos por el amor a lo que sabemos, por supuesto que encontraremos un trabajo digno del que vivir y en ocasiones podremos obtener remuneración por lo que hacemos, claro, y haremos muchas cosas para el beneficio de otros, gratuitas o remuneeradas, y consecuentemente contribuiremos a la sociedad en la que vivimos, pero no comenzamos con una meta utilitaria o social, ni tampoco materialista, sino con el amor por saber, y con nuestras miras en el conocimiento poético, y no queremos una escuela que nos convierta en obreros donde el currículo es antiguo, poético, pero los fines son modernos, materialistas. Por ello no funciona la educación. No hay que cambiar el currículo, hay que volver a la paideia y gymnasia antiguas, porque la esencia del ser humano, por mucho que los modernos digan que ha cambiado, y los postmodernos que no existe, es y será siempre el amor por el saber, y el deseo de establecer vínculos y relacionarnos como dije previamente.

    Por eso reitero que aprendemos porque está en nuestro ser, porque simplemente fuimos creados para ello. Aprender es maravillarse y amar lo que nos rodea. En la corriente de homeschooling e incluso de unschooling, hay muchos que tienen el mismo fin que las escuelas aunque sus hijos no vayan a las mismas. Lo que les motiva es que sus hijos obtengan mejores resultados que los demás, o también ven educación como acumulación de saber, para conseguir una mejor posición social que les de felicidad, orgullo, o satisfacción, y aunque lo que hagamos se parezca en la superficie, el homeschooling poético es una total reivindicación no sólo de una educación alternativa, de un cambio de currículo o procedimiento, sino de un conjunto de valores y metas diferentes a las de la educación tradicional y la vida materialista moderna, que se puede encontrar en el unschooling o en el homeschooling, pero que tampoco necesariamente puede que se vea representado por ninguno de estos.


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