Anda que estoy mal, si de los libritos que sacamos se me olvidó compartir el que más nos gustó. Recuerdo haber sacado este libro de la biblioteca del primer colegio en que dí clases, miramos vimos las fotos y no creo que lo leyera completo. (Todos estos años fuera de España, hablo raro, ni de aquíni de allí, ains, como diría mi amiga Meni). Lo volví a ver en nuestra biblioteca hace poco, y me llamó la atención. Las niñas se sintieron curiosas. Las piñatas no son desconocidas en España, pero son una tradición que en México tiene mucha fuerza, y aquí también la han adoptado mucho otras culturas, porque imagino lo bueno gusta, y claro, mis hijas gustan mucho de las piñatas.
Pero este libro no sólo es de las piñatas de verdad, sino que tiene una dulzura y un mensaje de fondo que enseña sin adoctrinar, como buen libro vivo. La experiencia de leerlo con ellas a mis costados en la cama tumbadas, y de ver cómo el libro conecta con ellas directamente, sin interrumpir con mis explicaciones sino intentando contestar preguntas que iban surgiendo, y haciéndome otras que me venían a mi cabeza también, es incomparable. Es un libro que de forma simple, sin pretensiones, nos habla de comunidad, de trabajo, de vejez y de infancia,... Me encanta que el fotógrafo, aun con imágenes bellas, no nos transforma la realidad para plastificarla y mejorarla estilo Hollywood, sino que nos muestra la sonrisa del Tío Rico desdentada y sincera. Ojalá y lo podáis encontrar y leerlo, merece MUCHO la pena.
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