Cuenta el autor cómo con la aparición de los grifos se terminó gran parte del negocio del "agua gorda". Dice Barea que con el término del agua de las viejas fuentes llegó otro tipo de revolución pues se les metió en la cabeza a las gentes que todos los chiquillos deberían aprender a leer. Esto como dice Barea, en capas de la sociedad donde nunca se hubiera tenido por necesario, y en una ciudad donde eran necesarios padrinos influyentes para ser admitido en alguna de las pocas escuelas gratis que había. Y el mismo Barea, huérfano de padre, e hijo de una familia muy pobre, gracias a un tío que le medio adoptó fue capaz de ir al colegio hasta los trece años, hecho que su hermana le reprochó porque ella fue reducida a sirvienta mientras que él podía hacerse el señorito. En esos tiempos aparecieron en Madrid dos extraños pedagogos: el Maestro de la Perra Gorda y el Santo de las Barbas. He buscado en internet y para mi pesar no encuentro otra bibliografía o referencia a estos dos personajes fascinantes.
Hoy me encontré también con este vídeo en el blog de mis hijos mis maestros:
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| Interface del libro en Blurb. Como véis tiene alternadas algunas imágenes en blanco y negro. Blurb es sencillo y versátil. |

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