Thursday, December 16, 2010

    Sentencia del Tribunal Constitucional

    Un jueves amargo después de leer en el blog de Meni la última sentencia en contra de la educación en casa hecha a una familia en Málaga.

    Tras leer el comunicado de ALE, confirmo lo que pensaba, que como dicen una sentencia, por sí sola no crea jurisprudencia. Hasta la fecha los casos llevados a juicio fueron favorables a la educación en casa, este es que yo sepa (y puede que me equivoque), el primer caso de sentencia desfavorable a la familia que educa en el hogar.

    Como le decía a Meni, este caso no es de extrañar, porque la falta de legislación hace que cada caso esté en la incertidumbre de si será decidido favorablemente o en contra de esta opción educativa que prescinde de la escolarización.

    No les importa, como también me comentaba Meni, el grado de educación de los niños, no se interesan por constatar si son individuos con un grado óptimo de sociabilidad, esta sentencia se basó en el incumplimiento de la ley que obliga a los españoles a estar dentro del sistema educativo conocido como educación general básica a FUERZA, con el prejuicio de base a mi entender de que la escolarización es la única vía a una socialización adecuada (la socialización la definen reduccionistamente al hecho de pasar tiempo al lado de treinta niños de tu edad y algunos adultos) y el negarles esta escolarización a nuestros hijos dificulta su entrada a la universidad. También nos dicen a todos cómo, cuando y cuánto podemos estar con los niños y enseñarles nosotros, muy clarito lo podemos hacer sólo en vacaciones y después de clases, porque claro, las clases son lo mejor y más importante para los niños, el sistema, amigo, el sistema...no tiene uno más que ver el éxito 100 por 100 de los colegios, la armoniosa socialización que todos hemos experimentado y que TODOS los niños de hoy en día experimentan, vaya, que las universidades no dan a basto con tantos niños que salen preparados del colegio, por no decir lo felices que son todos los niños que van a escuelas, y el índice tan elevado de sociópatas que los que educamos en casa estamos hechos. En otras palabras, no entiendo cómo esta familia de Málaga insiste en no llevar a sus hijos al colegio, ¿cómo puede alguien no querer el colegio para sus hijos?

    Lo que quiero más que nada es darle MUCHÍSIMOS ÁNIMOS a todas las familias que educan fuera del sistema en España, por su tenacidad, su valentía y su audacia. Porque el que cuestiona el sistema lo mejora, no lo derrumba, porque si España aceptara y apoyara a las miles de familias que contra corriente educan sin escuelas la sociedad del mañana sería sin duda mejor. España está en un camino que se ha partido en dos. La disyuntiva es tomar la senda que han tomado muy pocos países haciendo oído a voces de un pasado intransigente y represivo, como Alemania, o tomar la ruta que cientos de países transitan donde sus indivíduos escogen responsablemente cómo vivir y cómo educar.

    Me duele que este tribunal haya optado en Málaga por la idea de la imposición de un sistema, como en países donde no existe la libertad, donde los ciudadanos son forzados y obligados a mantener una ideología, formar parte de un sistema, tener una única religión, una sóla lengua...a todos nos suena familiar el pensamiento de la intolerancia, de la imposición, de la castración y violación del individuo.

    Esperemos que este despliegue de ignorancia y rigidez absurdas sea el polvorín para la movilización y llamado de no sólo aquellos que educan en casa, pero de todos, porque el que exista esta opción nos favorece a todos y nadie quiere vivir en un país donde se ejerce la violencia ideológica, con o sin colegio.


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