Sunday, September 5, 2010

    Madre

    Madre,
    ¿por qué me destierras? Contesta,
    ¿la sangre te llama, te asusta, te aleja?
    yo no sé madre, no sé si nos une o nos despelleja.

    Madre,
    borracha de penas, arrastras puñal,
    la compra y la culpa, el grifo te escupe,
    fría sobremesa, grito umbilical.

    No te he confesado que en vida te lloro
    Madre, ¿a quién amaste?, ¿quién fuiste?...
    sueño de nadie, en boca de todos que fingían decoro
    ...yo sé que te ahogaste, madre ¿no me viste?

    Era aquella joven pidiéndote norte
    que se despertaba mojada de sur
    La niña con canas, quijotesco porte
    que en vez de dar besos te borda este albur.


    (Pues ya van dos veces que me pasa lo mismo, me tumbo a dormir y me ronda una poesía y hasta que no la acabo no paro. La verdad no sé si hay que explicar las poesías, quizá las malas, para decirle al lector lo que debe imaginar o pensar al leerlas. Lo único que quiero decir es que este poema refleja solo un trocito de mi relación con mi madre, que vive en Madrid y a la que quiero más visceralmente que por lógica - ¿o es al revés?-. Mi madre es un ser divino, en su mundo en el que yo soy turista vocacional, y ella también se pierde un poco en el mío ;-), pero cuando coincidimos en las "terminales de la vida" nos llevamos bien y podemos hablar de temas tan difíciles como el tiempo y las comidas).

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