La entrada de hoy es mi traducción de lo escrito por Julie Brennan, la MENTE y el CORAZON detrás de LIVINGMATH, que a su vez participa en su grupo de yahoo group llamado livingmathforum. Podéis apuntaros a el de forma gratuita.
Como respuesta a una entrada titulada "Parent self-education and inspiration" (Autodidactismo de los padres e inspiración) estábamos argumentando cómo ayuda a mantener el interés y mejorar en la educación de nuestros hijos el hecho de continuar educándonos a través de lecturas, combinando diferentes métodos, etc. Julie respondió a una de mis aportaciones y en medio de ella nos dejó esta 'entrevista espontánea' que nos muestra la persona tan escepcional que es.
En sus palabras:
Cuando mis hijos eran pequeños les leía en voz alta muchos libros que eran difíciles y les leía MUCHO, y teníamos libros que eran un reto en audio en el coche para cuando íbamos de viaje a algún sitio o en nuestras salidas corrientes. Todavía leo en voz alta, y mi hija menor de 10 años puede leer la versión antigua de Pilgrim's Progress con facilidad, sólo me pregunta lo que significan algunas de las palabras más arcaicas, y disfruta del lenguaje del libro. Cuando eran peueños leían libros con dibujos y fáciles por sí solos pero con el tiempo llegaron a un punto en el que podían afrontar literatura difícil solos. Lo que no hice fue obligarles con las lecturas difíciles hasta que claramente estaban preparados, eso hubiera sido un gran error (el error que cometí con las matemáticas, de hecho tuve que aprender como arreglar los daños con mi hijo mayor :o).
En lo referente a la disciplina, si sigues el método de Charlotte Mason estás probablemente leyendo que mantener las lecciones formales realmente cortas es clave. Quieres que ellos quieran aprender. Yo llegué al punto de no tener planeadas lecciones formales en los años de primaria (elementaria en Estados Unidos es hasta quinto, hasta los 12 años). Aprovechaba cualquier oportunidad que se presentaba, y "estudiábamos" mucho en leyendo en la cama antes de dormir, en el coche, o con lecciones improvisadas.
La disciplina a estas edades la enfoqué en las contribuciones familiares con las tareas del hogar, y cláses de musica, ambos terrenos en que podían entender que la disciplina es requerida y cuál es la meta a conseguir.
Con la música era especialmente de ayuda cuando podían formar parte de un grupo que les proveía de motivación adicional y relevancia a la disciplina practicada.
Cuando son muy pequeños intentar enseñar disciplina en lo académico es más difícil y puede dañar su comportamiento porque no pueden vislumbrar por qué la disciplina es necesaria en lo académico, *especialmente* en un ambiente de educación en la casa. En el colegio al menos todos los demás lo hacen, y las fechas límite y el asignar trabajos tienen más sentido para el maestro que tiene que saber por dónde van los estudiantes en su clase.
En el entorno de los niños que aprenden en casa nada de esto ocurre, por eso los horarios, metas, y fechas límite no tienen mucho sentido para el niño hasta que desarrolla una madurez para darse cuenta de por qué estas habilidades necesitan ser desarrolladas.
Siempre he buscado clases para mis hijos como una clase de historia del arte que tomaron por varios años que fue maravillosa para ellos, y donde una cierta cantidad de trabajo entre medias era necesario para que pudieran participar en la clase. Esto cultivó disciplina en el hecho de que había una clara razón para hacer el trabajo entre clase y clase, y en que la motivación era el hecho que *quisieran* participar en la clase. Como adultos esto es lo que hacemos -si queremos algo para nosotros mismos hacemos las cosas que no haríamos si no considerásemos que valían la pena por el resultado final. No damos los pasos como autómatas sin tener ni idea de por qué hacemos lo que hacemos excepto digamos en situaciones en las que hemos contratado por ejemplo un profesor de violín o un instructor de artes marciales para enseñarnos y o tomamos la clase y les dejamos su lugar a los expertos en la materia sin siempre saber por qué hacemos lo que nos dicen. Pero aún así sabemos cual es nuestra meta general, tocar bien el violín o ser cinturón negro, o dominar una asignatura difícil que queremos dominar, etc.
Sobre echar de menos la universidad:
Entiendo esto muy bien, yo estuve al borde entre escoger titularme en Lengua inglesa o Económicas (gracioso ¿no) después del instituto (high school), y finalmente escogí la licenciatura más práctica con énfasis en contabilidad y finanzas.
Pero también tomé un número de clases de literatura, y ahora que me encuentro leyendo a los clásicos miro atrás y me doy cuenta de lo que me perdí de estas lecturas. Teníamos que aprender tanto en un espacio de tiempo tan corto, mucho de ello eran secciones de libros lo que no te permite tomarte el tiempo para entender el contexto de lo leido. Hubiera sido mucho mejor cubrir menos contenido pero más a fondo. Una de las pocas experiencias memorables del instituto que tengo es la de haber leido La Letra Escarlata durante todo un semestre en mi primer año de instituto con una gran profesora (una de esas de las que te acuerdas del nombre) que se tomó su tiempo para que entendiéramos la obra al completo. Hasta ese momento no tenía ni idea de todo lo que puede comunicar una obra literaria como esa. Estoy contenta de que mi hijo en noveno grado esté estudiando la Odisea por todo un semestre con un grupo. Nuestra sociedad parece dejarse llevar más por la cantidad que la cualidad.
Disfruté mucho de la universidad cuando volví pasados los veinte despues de unos años de tratar de averiguar a qué dedicarme. Y he aprendido que tomar una clase en el "community college" (universidad que ofrece clases variadas que se pueden tomar como créditos para acceder una licenciatura) una o dos veces al año es genial para continuar mi educación y satisfacer my deseo de estar en este ambiente otra vez. Y las fechas límite me aseguran que complete el curso porque estudiar en casa con una familia que atender es fácil que termine por no hacerse. Pero siempre me preocupo de apuntarme con un buen profesor ahora que voy a clases por mí misma, por aprender versus para obtener créditos y satisfacer requerimientos, no quiero perder el tiempo.
Sobre educarse como padre:
Freakonomics es un libro interesante que te invita a reflexionar sobre asumpciones y creencias que tenemos sobre cosas que tendemos a dar por sentadas. Una idea que gané al leer el libro es que quienes somos tiene muchísima más influencia en nuestros hijos que lo que hacemos. El autor da el ejemplo de alguien que aprende que los niños expuestos a muchos libros cuando son pequeños son los que terminan yendo a la universidad.
Pero simplemente por llenar tu casa con libros no va a ocurrir el que tus hijos vayan a la universidad. El hecho de que esos niños crecieran con libros en sus hogares reflejaba el hecho de que los padres eran educados y valoraban los libros ellos mismos. Quienes sean los padres importa más que qué hagan. Si deseas que tu hijo sea una persona educada, cultivada, necesitas serlo tú primero. El otro lado de la moneda es que si eres una persona educada, que aprende todo el tiempo, puedes relajarte que incluso con los errores que podamos cometer, nuestros hijos saldrán bien por quienes somos.
Julie
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